Creo que hoy he llegado a lo más alto de la aspiración gatuna. Al olimpo de los mininos, como quien dice. Porque hoy he estado en el despacho de Pilar Urbano, esa señora tan maja, tan republicana a su manera y tan amante de los gatos que lleva uno en la cabeza perennemente. La buena dama había oído de mi don para el teclado y requirió mis servicios para un chat con los internautas. ¡Qué honor! Pero bueno, a lo que iba: ¿cómo es Pilar Urbano en la intimidad?
Lo primero, coqueta. "Pensé que venías con cámara", me dice nada más llegar, "si lo llego a saber no me maquillo". Menudo susto entonces, pensé yo.
Segundo, y derivado de lo anterior: no sabe lo que es un chat. Pero al menos llega a lo de encender el ordenador y mirar el correo (doy fe).
Tercero, educada. "¿Cómo te llamas?", me preguntó mientras asomaba su cabecita (y su gran gato adosado a ella) después de echarme de su casa porque llegaba un nuevo entrevistador. "¿Soseki que más?". "Soseki Dragón. Muy bien. Adiós". Y ya había cerrado la puerta. Pero más vale tarde que nunca, ¿no?
Cuarto, prudente. "¿A San Sebastián? Bien, pero mira tren o autocar... No, no, en avión, no, que después de lo de SPANAIR (con todas y cada una de sus letras)... Y eso que yo soy viajera e hija de piloto..." (extracto de una conversación telefónica oída en su despacho)
Quinto: lo que se dice una mujer de costumbres. Muebles de madera, empapelado en tonos verduzcos pero sin renunciar a las rayas, windows XP, marcos con vírgenes, crucifijo en el escritorio y laca en el cajón, eso seguro. De nuevo, comnversación telefónica: "¿Qué viene otro a la 1? No, no. Hasta y veinte y listo. Que tengo la misa de 1.30..."
Conclusión: si no tuviese un amo tan adorable como Sánchez Dragón, me enroscaría sin dudarlo en su sofá para siempre. Ups, pero no se lo digais a mi amo, ya sabeis lo celoso que es...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario