martes, 1 de abril de 2008

Una boina y un cruasán


Bon jour, bon jour amigos gatunos! Supongo que me habréis echado de menos. Tanta expectación con el blog y luego, cuelgo un post, y esto se acabó... Pues no, ¡nada de eso!, que yo soy un gato serio y, sobre todo, de palabra. Mi ausencia por la red de redes no se ha debido a una abducción de mi amo, ni a falta de ganas. No, no no. La razón de mi silencio bloguero no ha sido otra que un viaje a París a ver a mi primo -quizá lo conozcais, se llema Chat Noir y allí es toda una institución-. La verdad es que mi primo no me cae muy bien. Ya sabéis, la fama (no todos la llevan tan bien como mi amo, que sigue siendo taaan humilde como el primer día). Pero el caso es que llevaba ya mucho tiempo insistiendo en que le hiciese una visita. Porque aunque altivo, no olvida a la familia. Con frases alentadoras como... "que las gaticas parisinas están muy ricas" o "te voy a invitar a una raclette que te vas a quedar sin bigotes de tanto lamerlos", no me pude resistir. La piel gatuna es débil. Así que allí me fui. Subí a la Torre Eiffel, me hice mis foticos en el Sacre Coeur, olisqueé los puestos de libros en la ribera del Sena y, hasta me compré un par de caprichos en las boutiques de los Campos Elíseos. Sin olvidar un buen cargamento de paté, que los franceses maullarán raro, pero el paté lo hacen como pocos. Total, que he vuelto como nuevo. Con fuerzas renovadas para darle a las teclas de mi máquina de escribir. Y menos mal, porque en nueve meses mi amo tiene que tener otro libro en el mercado... Espero que el viaje a París me haya inspirado... Por ahora ya tengo el título: 'Puta España. Una boina y un cruasán', ¿qué os parece?
P.D. No sé si lo veis muy bien, pero el gato de la foto es mi amigo matié, un gato muy majo que conocí en los alrededores del Pompidou.

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